Por ejemplo, su "habaneras de Cádiz" sabe a sal y huele a mar. Son casas blancas y horizontes azules, calles estrechas, quietud y alegría.
Y, además, para mí personalemente, la música de Carlos Cano sabe y huele a los días en que la familia tenía su momento ocio, llenos de sol, cocinando sin prisas, como gusta en mi casa, cantando a pleno pulmón cada una de las canciones (y además en vinilo).
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